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miércoles, 27 de julio de 2011

Eva Perón

Ayer, 26 de julio, al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de Eva Duarte de Perón, se inauguró una escultura gigante en el edificio donde funciona el Ministerio de Desarrollo Social, sobre la pared lateral sur. Justo es decir, que es un merecido homenaje a una mujer que ha marcado la historia política del país, realizado por los artistas Santoro y Marmo. Una mujer que despertó amores y odios, que trazó un surco profundo en la sociedad argentina. Sin embargo, Eva es un ícono de la cultura popular, con sus aciertos y sus errores. Una gran mujer, que entró en la inmortalidad con tan solo 33 años, generando devoción en millones de argentinos y marcando un camino que aún hoy, 59 años después, mantiene vigencia. Sin dudas, Evita agiganta su figura hasta transformarse en un mito que traspasa las fronteras de la patria, llevada al cine y a la ópera, donde fue tratada y maltratada, producto de la mirada subjetiva de las diferentes expresiones políticas y culturales. Sin embargo, es menester reconocerla como humana y aceptar que aún para sus devotos, fue un ser con fallas y errores. De todas maneras, sus detractores se han encargado de remarcarlas, e incluso desfigurarla hasta lo increíble, sin reconocer su espíritu incansable, sus ideas y su acción política, verdaderamente transformadoras, en una sociedad acostumbrada a la beneficencia con los desposeídos. Esta Eva, un espíritu revolucionario, sin las ataduras de quienes ocupan cargos políticos, logró a través de su impostura e incorrección demoler ideas arraigadas en una sociedad colonizada por un pensamiento conservador. La mejor definición del peronismo, a mi parecer, se la escuché a Profesor Grondona. Hace años, en su programa de televisión, contaba que el 17 de Octubre de 1945 estando en su casa, escuchó un ruido en la calle que despertó su curiosidad y al asomarse por la ventana y ver a los “descamisados” preguntó a su madre el origen de esa gente. No podía comprender de donde habían salido, eran argentinos que estaban invisibilizados. La verdadera epopeya de Eva fue poner en superficie a millones de argentinos que “no existían”, que no tenían derechos, ni dignidad, que no habían conocido un regalo de Reyes, que habían hundido sus pies descalzos en el barro. A partir de Evita es que asoma la idea que donde hay una necesidad hay un derecho. Para millones de argentinos es un personaje histórico, a ellos los invito a leer, desde miradas diferentes. En esa lectura descubrirán que alguien que no pasa desapercibido y que es atacado y venerado con pasión, es por definición, un personaje que ha llevado a cabo acciones apasionadas, que revolucionaron el pensamiento de una sociedad que empezó a creer que la movilidad social ascendente era un hecho, no solo un derecho. Millones de trabajadores vieron convertirse a sus hijos en profesionales, los trabajadores alcanzaron niveles de vida jamás soñados, las mujeres accedieron al voto popular, la dignidad alcanzó a todos los argentinos. Sus gestos, su renunciamiento a los honores de un cargo, pero jamás a su puesto de lucha es un ejemplo para los jóvenes de la Argentina contemporánea. “Se que recordarán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria”, es ahora, más que nunca. Recordar a Eva es una necesidad para todos los que nos sentimos interpretados por el Movimiento Nacional, para reinventarla y adecuar sus ideas y acciones a la época. “El peronismo será revolucionario o no será nada” pero entendido como una verdadera revolución social, con ideas, con praxis, con políticas orientadas a recomponer alianzas con los sectores y clases sociales capaces de continuar con las transformaciones. Hoy más que nunca, recordando a Evita, es que cada argentino desde el lugar que ocupa, debe aportar su valioso granito de arena para que el Movimiento Nacional obtenga los logros que desvelaron a la jefa espiritual de la Nación, sin mezquindades. En la vida política argentina las mujeres ocupan lugares preponderantes, la primera magistratura, una gobernación, centenares de bancas legislativas nacionales y provinciales, ministerios, intendencias, lugares destacados en la Justicia. Sin dudas, Eva Perón contribuyó fuertemente a la irrupción de la mujer en la vida política argentina, abriendo un camino que solo era transitado y ocupado por hombres. Aún sus más grandes detractores deben aceptar, desde una perspectiva histórica, que Evita es un ícono cultural argentino que traspasó las fronteras de la patria, y como tal, merece el reconocimiento de toda la sociedad. Sería penoso que se escriban ríos de tinta acerca del discurso de Biolcati en la Sociedad Rural Argentina, resaltando la figura de Sarmiento, utilizando a éste como contrapunto de Eva. Tan solo recordemos que para Sarmiento el gaucho lo único que tenía de humano era la sangre, y que ésta servía para abonar la tierra. Digo, porque siempre hay algún distraído.

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