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viernes, 22 de julio de 2011

Praxis política (Segunda parte)

La praxis política es un proceso por el cual una teoría o una doctrina política se convierten en parte de la experiencia vívida, las ideas son probadas y experimentadas en el mundo real, seguidas de una profunda reflexión. Entonces, es un proceso en donde el pensamiento abstracto se conecta con la realidad política. La labor de una organización política es establecer una disciplina profesional sobre la praxis política diaria.
El Movimiento Nacional Justicialista es pura praxis política. Sus textos doctrinarios apelaron a ordenar a la sociedad, postulando prioridades y principios. Los más destacados son la Soberanía Política, la Justicia Social y la Independencia Económica.
Pero también el General Juan Domingo Perón decía que la doctrina justicialista se adaptaba al paso de los tiempos, siguiendo a Heráclito, para quien el fundamento de todo está en el cambio incesante. En el devenir, todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa. Heráclito fue netamente aforístico, pero sus aforismos eran profundos, no eran los aforismos ridículos y reiterados hasta el hartazgo por un candidato a Legislador porteño.  
Hegel, el filósofo alemán, señalaba que la evolución de una idea se produce a través de un proceso dialéctico, es decir, un concepto (tesis) se enfrenta a su opuesto (antítesis) y como resultado de este conflicto, se alza un tercero, la síntesis. La síntesis se encuentra más cargada de verdad que los dos opuestos anteriores. La obra de Hegel se basa en la concepción idealista de una mente universal que, a través de la evolución, aspira a llegar al más alto límite de autoconciencia y libertad.
A partir de esta breve introducción, no podemos soslayar la necesidad de elevar la cultura política de las masas. Muchas personas que habitan las grandes urbes de nuestro país creen estar altamente politizadas e informadas. Pero la información que reciben es un continuo bombardeo de diarios, revistas, radios y televisión. Estos medios no tienen la misma importancia; recordemos a Profesor Grondona diciendo que el verdadero poder de la prensa escrita radica en que la tapa de Clarín y La Nación marcan la agenda. Es a partir de ellas que el resto de los medios masivos relatan una “realidad”, con la que nuestros sentidos son interpelados decenas de veces en el día. Colonizan nuestra mente, nos montan un escenario en el cual, emulando a grandes actores, minan nuestras conciencias. Por eso la batalla por la Ley de Medios de Comunicación Audiovisuales, por eso los ataques a los periodistas que simpatizan con el Gobierno. ¡La verdadera batalla política es cultural! Ese es el sentido de la verdadera praxis política, es interpelar a un pueblo con mayor nivel de cultura política. A ese soberano no lo podrán seducir con globos de colores y un par de slogans.
La verdadera praxis política es una batalla cultural, ajena al acto eleccionario: éste es un mojón en el camino que debe ser atravesado por un pueblo maduro, que tenga muy en claro hacia dónde vamos y de dónde partimos, y eso lo debe aprender todos los días.
Ahí no hay lugar para “Vos, sos bienvenido” ni el “Juntos, venimos bien”. Ese pueblo no vota globos, vota con esperanza para alcanzar la felicidad. Y tiene en claro que para ello son necesarias la Soberanía Política, la Justicia Social y la Independencia Económica.

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