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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Hablando de Lacan


Eric Laurent: “La ciencia es hoy el principio de autoridad”
Para el psicoanalista francés, de visita en la Argentina, “con el régimen de certeza de la ciencia, la noción de autoridad paterna queda desplazada”, dijo en esta entrevista exclusiva, donde destacó que Brasil y Argentina tengan mujeres en la presidencia: “su liderazgo está resolviendo tensiones que podrían ser insuperables”.
POR PABLO E. CHACÓN
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LEJOS DE LAS VIEJAS IDENTIFICACIONES. "El psicoanálisis intenta producir una nueva versión de la mujer", asegura Eric Laurent.
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El psicoanalista Eric Laurent pasó por Argentina para dictar un seminario, pero se hizo tiempo para conversar con Ñ Digital, con los estudiantes en la Facultad de Psicología y para dar una conferencia en la Biblioteca Nacional; también presentó su último libro, “El sentimiento delirante de la vida” (ediciones Diva), una paráfrasis de “El sentimiento trágico de la vida”, el clásico de Miguel de Unamuno que le sirve al francés de pretexto para argumentar sobre la mutación del concepto de tragedia en un planeta de cielos saturado de satélites, escaneado y vigilado donde el sujeto ha perdido las referencias y la desorientación es, prácticamente, la norma. Acá la conversación.
¿Por qué se refiere a Unamuno en el título de su libro?
Unamuno produjo un impacto particular en su época, entre las guerras. Y su proyecto era, precisamente, tratar de influir, de advertir sobre la segunda parte que veía venir, la segunda guerra mundial. Cierto que él pensaba en un modo de rearme moral, en un llamado que incluyera al sentimiento trágico de la vida, la finitud, la muerte, y no seguir soñando con el entusiasmo fácil de los años veinte a los treinta, los años locos, que se iban a apagar, y que se apagaron.
En la actualidad, ese sentimiento ¿ya no existe?
No es que no exista. Las tragedias no han dejado de ocurrir. El ejemplo más cercano es la crisis financiera global desatada en 2008. Es una tragedia enorme, una crisis financiera sin par, al interior de un sistema que está completamente desarreglado. Y es probable que haya más tragedias de este tipo y otras, insólitas, inéditas.
¿Cómo cuáles?
Catástrofes ambientales, humanitarias, pestes masivas… es lo que está pasando.
Sin embargo, usted piensa que el sujeto puede enfrentar este nuevo malestar.
Efectivamente. Pero para enfrentarlas, esta vez lo mejor no es un llamado a un nuevo orden moral sino despertar de ciertos sueños. El psicoanálisis puede ayudar en algo a este estado de las cosas. Situémonos. Estamos en una época posterior a la caída del principio de autoridad que se resume en una destitución del padre, las figuras clásicas, la autoridad. ¿Y qué queda en un mundo sin referencias? Bueno, el hecho de que todos estamos un poco locos. Y que es necesario inspirarse, también, en el esfuerzo que hacen las personas designadas o estigmatizadas como tales. A los locos, por no poder utilizar los instrumentos estándar, no les queda más remedio que inventarse creencias, delirios, instrumentos particulares, o a medida; no creencias comunes pero sí algo que les permita sostenerse en la vida. Lo que queda después de la caída de las grandes figuras, es inventarse creencias que permitan sostener el lazo social, no apoyándose en los discursos comunes pero transformándolos, como para inventarse ciertos sistemas, sin creer por eso que vaya a surgir una figura de autoridad que pueda rearmar la historia, no; un lazo social pero sin este viejo sentimiento de la existencia común.
Es decir, más cerca de la multitud de Toni Negri que de la psicología de las masas de Freud.
Algo así. El lazo social del cual habla Negri es el de esta época. Es el lazo social de la multitud, que no se articula en un relato, una ideología global, pero que constata que el lazo social está fragmentado, y que esa fragmentación no es vivida, digamos así, como una tragedia.
Al contrario de lo que sucede en los consultorios.
En los consultorios y en el mundo. Las guerras del siglo XXI, que son cantidad, no tienen fin. Estamos entrando en un estado de excepción que parece no levantarse nunca; sólo se desplaza. Es una época extraña. La tragedia hace parte del cuadro común de la existencia, pero de una manera muy distinta a lo que fueron las grandes catástrofes del siglo XX. Este es un mundo militarizado. Y lo que caracteriza nuestro tiempo es haber salido de la ilusión de la historia cuando cayó el muro de Berlín, en 1989. Se pensó que después del enfrentamiento de los bloques se iba a producir una reunificación de la humanidad, como sucedió en la propia Alemania. Y sería el final glorioso de la historia pensado por Francis Fukuyama. Pero no, sucedió justo al revés. No estamos en el choque de las civilizaciones, como pensaba Samuel Huntington, pero sí entre catástrofes, guerras locales que se difunden, alteración de los derechos públicos… a su manera, en todos los países. Es esta crisis permanente la que teje nuestra existencia. Bien, no ignorar esta situación es uno de los objetivos del libro, y efectivamente, pensarla a partir de las tragedias que llegan al consultorio, donde cada vez más y más gente tiene que inventarse soluciones a medida para resistir a la pulsión de muerte, al goce invasor, a la relación adictiva que se tiene con los objetos de goce. Porque casi todo puede transformarse en un objeto de goce. Las viejas autoridades podían atemperar esa adicción, pero no funcionan más. Puede volverse adictivo el shopping, el tabaco, la droga, el sexo, todo puede tomar el matiz de una invasión.
¿Y entonces?
Y entonces la gente se inventa soluciones a medida. Pero de todas maneras, eso no ha hecho desaparecer los aparatos higiénicos, los discursos generales sobre las “malas costumbres” o el sanitarismo autoritario. Existe un derecho que esos discursos no contemplan: el derecho de cada uno a dañarse un poco, no del todo, sólo un poco.
¿Cómo entender esto que usted dice?
El problema es singularizar la posición analítica. En el mundo de la técnica, que es el nuestro, en el cual todo tiene que tener una función, el psicoanalista no es alguien que se ofrece como una herramienta útil. Y eso singulariza la posición analítica. Para ser claro: el psicoanalista trata de dirigirse a lo inútil de cada uno. Si se pudiera pasar de esas costumbres inútiles que nos invaden, sería extraordinario. Pero no es el caso. Es imposible separarse de esa parte oscura que nos habita; esa parte desdichada, maldita, como la llamaba Georges Bataille. Pero el psicoanalista tiene esa distancia sobre el discurso de la utilidad. Y tratar de transformar eso “que no va” en algo que vale es una tarea. Pero de lo “que no va”, tampoco es imprescindible separarse de una manera autoritaria. Hay que considerar a esa parte maldita como algo a lo que vale la pena dirigirse y hacer hablar.
¿Por qué cree que hay tantas mujeres en el psicoanálisis?
Está claro que el psicoanálisis es una de las invenciones del siglo XX de la cual las mujeres se apoderaron. Muy rápidamente, este discurso inventado por Freud se transmitió después por su hija, Anna Freud y Melanie Klein, que fueron las que inventaron la transmisión de ese discurso. En la Universidad de Buenos Aires, el 85 por ciento de las estudiantes de psicología son mujeres. Es un tsunami de mujeres, pero eso no significa que la cosa está arreglada. Las mujeres no son la solución a la crisis de autoridad global. Ellas no reemplazarán a la destitución paterna. Además, existen todo tipo de creencias: las vírgenes, la dama de hierro, que pudo parecer, por ejemplo, una solución cuando los hombres aflojan. Pero eso no es tan claro. No es casualidad que en los dos países más importantes de América latina, el carisma del líder esté encarnado por mujeres, Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner, que con su liderazgo está resolviendo tensiones que podrían ser insuperables. Se puede decir también que la dueña de Europa, ahora mismo, es Angela Merkel. Es verdad, sin embargo, que el sobrenombre de Merkel, en alemán, es madre. Pero la idea del psicoanálisis es tratar de inventar una figura de mujer que no sea la virgen, la dama de hierro o la madre sino una mujer que ocupe un lugar en el fantasma del hombre. Las mujeres son sensibles a la singularidad, no a lo universal, no a los grandes ideales. Eso decía Freud. Lo que en Freud sería una crítica a ese rasgo femenino, Jacques Lacan lo retoma y hace de ese rasgo lo más interesante de la posición de la mujer: interesadas por la singularidad, lo particular del hombre. Porque también cada mujer quiere ser una mujer particular. La mujer quiere ser amada por lo que ella es. Ella no es todas las mujeres. El psicoanálisis intenta producir –lejos de las antiguas identificaciones– una nueva versión de la mujer. Esa es una de sus apuestas en este siglo.
¿Y los hombres?
Bueno, la actual situación no es culpa de los hombres. Los hombres encarnaban la función del padre. Pero esa función no opera de la misma manera con la ciencia que sin la ciencia. Con el régimen de certeza de la ciencia, la noción de autoridad paterna queda desplazada. El psicoanálisis puede ayudar a los hombres que piensan este cambio como una castración insoportable a su autoridad. Y evitar, de esa manera, las explosiones de agresividad contra las mujeres sobre las que leemos todos los días.-

domingo, 18 de diciembre de 2011

El peso de la historia


En los últimos días el clima se encuentra enrarecido, chaparrones de marcada cuantía se abaten sobre amplias zonas del país. Son de corta duración, después el sol brilla y la temperatura se eleva generando una atmósfera con reminiscencias tropicales. Sobre la faz de la Tierra, sobre nuestro suelo sobrevuelan los fantasmas del pasado, el enfrentamiento, los antagonismos en el seno del Movimiento, la ancha alameda que nos contiene a todos, o al menos a la mayoría.-
Al dirigirse a la Asamblea Legislativa, la Presidenta Cristina Fernández hizo un balance de su gestión, por momentos comparó datos y cifras de la Argentina 2003 con la actual, en algunos tramos fue un poco más atrás en el tiempo. Del futuro habló poco, dijeron la prensa y los dirigentes de la anémica oposición.-
Surge una pregunta casi retórica. ¿Habló poco o nada del futuro? Creo que en verdad habló poco del futuro que le vienen trazando los grupos de poder, que desde las semanas previas al 10 de diciembre, operaban a la luz de cualquier buen entendedor para formarle el Gabinete.-
En los días subsiguientes se escribieron ríos de tinta, tratando de esclarecer al público, tarea que siempre utilizan como caballito de batalla los mass media, por eso, hasta no faltó el escriba que dedicó unos párrafos al Ministro Jefe de Gabinete con un título encerrado entre signos de interrogación, acerca de su pasado montonero (?). Parece que su pluma se ha envenenado tanto en los últimos tiempos que, como es característico del converso, su odio lleva a plantear el pasado de un joven que supuestamente concurría a las reuniones a las que lo llevaba su tío contando con tan solo dos años, para abrevar en las fuentes de la organización armada Montoneros.
El sindicalismo, por su parte, comienza a pasar facturas a Cristina. Parece que Hugo Moyano se ha sentido maltratado por nuestra Presidenta, quizás los lugares cedidos en las listas de legisladores resultaron ser un caramelo de madera para el Secretario General de la CGT. Renglón aparte, pero digno de quien busca una parte de la verdad, merece el líder del gremio Camioneros, quien en los ´90 se mantuvo en pie de guerra contra el modelo neoliberal y que su voz se hizo oír en los días previos a la votación en el Senado de las leyes de flexibilización laboral, denunciando que el Ministro de Trabajo Flamarique le había confesado que para los senadores díscolos contaba con la Banelco. Los dichos de Hugo Moyano, ante una sopa de micrófonos, no fue amplificada jamás, a pesar de haber denunciado la maniobra en forma pública. En lugar de ello, se atribuye al periodista Joaquín Morales Solá haber colocado en superficie el escándalo, a través de su columna editorial en uno de los principales diarios del país.-
Hugo Moyano, como todos los mortales, tiene sus más y sus menos. Cierto es también, aunque le pese, que no goza de popularidad para buscar apoyo en las urnas. Él sabe que las mediciones efectuadas en la Provincia de Buenos Aires como probable candidato a Gobernador arrojaron un magro 2%.-
El líder cegetista tuvo un discurso de fuerte tono político en el estadio del club Huracán, renunciando a sus cargos en el Consejo Nacional Justicialista y en el Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires. Al referirse a la estructura política, puso de relieve que se trataba de una cáscara vacía, en rigor de verdad, todos los partidos políticos en la Argentina son eso, solo se vigorizan para la campaña electoral. La crisis de 2001 puso más al desnudo que nunca esta cuestión, que no debería llamar la atención de un dirigente experimentado como Hugo Moyano, quien renuncia casi en un acto de berrinche.-
No le haremos el juego a la derecha agazapada que pretende profundizar las diferencias hasta transformarlas en una batalla campal. Nuestra historia nos enseña que los enfrentamientos en el seno del Movimiento dieron lugar a la más formidable caza de brujas que se haya desatado en nuestra geografía. Cierto es, que las actuales posiciones dentro del Movimiento no están tan radicalizadas, ni que la Jefa del mismo, cometa la torpeza de justificarlas o aún peor, estimularlas.-
Hago un llamamiento a todos los militantes, independientemente de su edad, su jerarquía, el lugar que ocupan a desarrollar actitudes tendientes a recuperar la mesura, la responsabilidad y alcanzar niveles de tolerancia y respeto que permitan acometer acciones superadoras. Cada uno defendiendo sus intereses, pero entendiendo que las mayorías se encolumnaron detrás de Cristina, la verdadera dueña del 54.11% de los votos y la Presidenta de 40 millones de argentinos.-

domingo, 13 de noviembre de 2011

La Ceniza y la Brasa: Arturo Jauretche 1 / 8

La Ceniza y la Brasa: Arturo Jauretche 2 / 8

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miércoles, 26 de octubre de 2011

El Mejor Legado de Néstor

Al cumplirse mañana un año de la muerte de Néstor Kirchner, y a pocos días del inobjetable triunfo de Cristina Fernández en las elecciones presidenciales, se impone analizar que significó la irrupción de este gigante en la arena política argentina.-
En primer lugar, es necesario reflexionar acerca de las expresiones vertidas, desde aquel 27 de octubre de 2010, por los periodistas de los medios hegemónicos, de los políticos de la oposición y de algunos dirigentes que defienden intereses corporativos. Todos ellos, nos hicieron el relato que la muerte de Néstor había producido un cambio profundo en la sociedad y en el gobierno. Falso, de toda falsedad, no fue su muerte, fue su accionar.-
En sus paupérrimos y mezquinos comentarios, nos relataron que ese doloroso hecho había transformado a un hombre odioso en un mártir, que su viuda utilizaba el luto y el dolor para manipular a las masas. Falso, de toda falsedad, fue la grandeza de él.
Creo que el único que se aproximó a tener una mirada crítica e intentó transmitir con honestidad, poner en palabras sus pensamientos, obturado por su enorme ego, fue Felipe Solá. Es, por su enorme ego, que no pudo decirlo de corrido y en castellano, pero al menos intentó, parafraseando a John William Cooke, balbucear que algo debía estar pasando mientras él se encontraba encerrado en una cueva ideológica, sin percibir que pasaba fuera de ella. La enorme movilización popular, los gestos de dolor y respaldo a la Presidenta, por ciento de miles, quizás más de un millón de personas, que desfilaron por el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada, donde se había levantado la capilla ardiente, para dar su último adiós al ex Presidente, le hicieron dar cuenta a Felipe Solá que había muerto un gran líder.-
Un gran líder, que llegó a la presidencia con escasos 22% de los votos, no pudiendo legitimar un triunfo abrumador en segunda vuelta electoral, porque su contrincante rehuyó a ella. Un gesto pequeño, infame. Antes de acceder a la primera magistratura, había sido descalificado hasta lo imposible, le habían puesto el mote de “Chirolita de Duhalde”. Nada de esto lo hicieron sin razones, solo que nadie, todavía lo sabía. Los argentinos habíamos sido estafados por los políticos que accedieron al poder desde 1983. ¿Por qué debíamos tener expectativas? Todos nos habían defraudado.-
Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. El país estaba en llamas, pero lo peor es que los argentinos nos habíamos vuelto escépticos. Una sociedad sin esperanzas, sin sueños, con largas filas esperando turno en embajadas de distintos países, para obtener la doble nacionalidad y emigrar. Varios pensaban al revés que sus antepasados, que habían venido a esta tierra para forjarse un futuro. Mis abuelos paternos y mis bisabuelos maternos, habían llegado a la Argentina para construir, para escapar de la guerra, del hambre, de la desesperanza. La historia de muchos de nosotros se parece, lo invito a reflexionar acerca de ello. Mi padre, primera generación nacida en el país, accedió a la Universidad y con ello alcanzó algo que para sus padres había sido imposible. Mis abuelos maternos, la primera generación de argentinos de esa rama, lograron construir un hogar donde nunca faltó el pan. Mi abuela, es una maestra jubilada, que con 96 años vive.-
La Argentina, un país periférico, con sus habitantes escépticos, con porcentajes de pobreza inéditos, con tasas de desocupación inimaginables, con una industria desfalleciente. Usted dirá, casi en el peor de los mundos. Quizás lo peor, pensábamos muchos, estuviera por venir. Cuando uno cree haber tocado fondo, es necesario darse cuenta que se puede estar peor.-
Es imposible explicar la receta de Néstor para haber escalado tan alto en la consideración de las masas, se pueden enumerar sus principales medidas de gobierno, quizás muy someramente y seguramente que algunas serán compartidas por muchos y faltarán unas cuantas para otros. ¿La falta lacaniana? No, la percepción subjetiva. Permítanme obviar una exhaustiva lista de logros, solo haremos un breve repaso, dejaremos que las complete cada uno. A decir de Néstor, nuestras verdades relativas.-
El 25 de mayo de 2003 la televisión transmitió, como era de rigor, la asunción de las nuevas autoridades constitucionales. Ahí empezamos a tener la percepción que nuestro Presidente era diferente a sus antecesores. Su saco cruzado desabrochado, sus torpes movimientos con el bastón de mando y su mujer, Cristina, que sonreía, no pudiendo creer que este hombre alto, delgado, que había jurado como Presidente de la República se encontrara en semejante situación, haciendo juegos casi infantiles.-
Minutos más tarde, comenzó a leer su discurso ante la Asamblea Legislativa, habló de los desaparecidos, de sus convicciones y que no las dejaría en la puerta de la Casa Rosada. Tuve una extraña sensación, me sentí interpretado y conmovido. En ese momento tenía 38 años, peronista desde siempre, a esa altura había pensado que el peronismo se había extinguido, estaba convencido que Evita tenía razón “El peronismo será revolucionario, o no será nada”, y claro, después del menemato no era nada. Al día siguiente compré un diario para leer el discurso del Presidente. La lectura en papel resulta inigualable, nuevamente me sentí extraño, conmovido. Pensé varias veces que por fin el peronismo había llegado al gobierno, pero me ganó el escepticismo. Cómo haría este tipo para construir poder con el 22% y el desvergonzado editorial del diario La Nación. Claro, había llegado al gobierno, que no es lo mismo que alcanzar el poder.-
Pero Néstor, para su pueblo, Él para Cristina, nos decía que estábamos en el infierno y que debíamos llegar al purgatorio. Hiperactivo, con su mirada “sartreana”, nos empezó a interpelar, “a bajar línea”, a construir poder. Difícil tarea, convencer a millones de escépticos que había que dar batalla en todos los frentes, nos convocaba, sin mucho éxito al principio, a poner nuestro granito de arena.-
La Argentina comenzó a cambiar, desplazó a los impresentables miembros de la Corte Suprema en una jugada magistral, con un mensaje en cadena nacional. Los tipos se atrincheraron en sus poltronas, el pueblo se movilizaba y terminaron derrotados. Ahí aparecieron algunas voces, el poder fáctico arengando que Kirchner quería una Corte adicta, los días pasaron y sorprendentemente la cabeza del poder judicial se transformó en un ámbito de mayor calidad institucional, con juristas de peso y dos miembros de género femenino.-
En el Colegio Militar de la Nación, obligó retirar los cuadros de los genocidas. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo tenían encuentros con el Presidente, que en todo momento, no como nos quieren hacer creer los escribas de las corporaciones mediáticas, hablaba de los DDHH y empezó a gestarse la derogación de las leyes de la vergüenza, Obediencia Debida y Punto Final. Comenzaron los juicios a los responsables de la violencia estatal, del terrorismo de Estado. Aquí también los periodistas de las corporaciones nos quieren confundir, hablan de la mitad de la verdad, tratan de equiparar los crímenes de algunos centenares de delincuentes armados, que cometían delitos graves, con los crímenes del terrorismo de Estado que aniquiló a miles de trabajadores, intelectuales, estudiantes, artistas, clérigos comprometidos con su pueblo, profesionales, sindicalistas, docentes bajo la excusa de la lucha antiterrorista y los supuestos “excesos”, sin guardar el debido proceso y actuando con vehículos sin identificación, con ropas de calle, simulando enfrentamientos, en centros clandestinos de detención, donde se practicaba la tortura y se disponía de la vida de las personas con absoluta desidia e impunidad. Crímenes de lesa humanidad, no prescriben. Más repugnante aún, es escuchar a periodistas, supuestamente progresistas, decir que los tienen hartos con la dictadura o que los militares eran forajidos que asaltaron el poder sin ningún plan. O sea, nos piden que sepultemos este tema y nos engañan diciendo que no se trató de un plan sistemático con ejes políticos, económicos, sociales y culturales.-
Parece que nos desviamos del camino, pero créame que no, porque la batalla de Néstor era contra la Argentina que se había gestado desde 1976 para adelante. También nos quieren confundir con esto. Avancemos un poco y veamos que nuestro país hacía muchos años que despreciaba ser parte de Latinoamérica, siempre primaba la mirada europeizante y hasta las relaciones carnales con los EEUU. Relaciones carnales, donde jugábamos el rol del débil, del sometido, casi del sodomizado. Néstor apostó a las relaciones con nuestros países hermanos, a la construcción de la Patria Grande, el sueño de nuestros grandes prohombres.-
Cuando Néstor pasó a la inmortalidad, se desempeñaba como Secretario General de UNASUR, había acercado posiciones entre Venezuela y Colombia, en una situación de tensión entre ambos países que seguramente resultaba una delicia para la Secretaría de Estado norteamericana. Nunca la Argentina mantuvo mejores lazos con sus países vecinos, apostando a la región desde lo económico, pero también desde lo político, social y cultural.-
Néstor enarboló las tres banderas del Movimiento Nacional Justicialista, la Independencia Económica, la Soberanía Política y la Justicia Social, para decirlo brevemente, retomó las mejores tradiciones del peronismo y las transformó en acción. Su gobierno y el de Cristina, adaptaron las banderas a la época y fueron por más. Para lograr Independencia Económica y Soberanía Política era necesario tener un plan de gobierno elaborado en la Casa Rosada, un traje a medida, si se me permite decirlo de esta manera -algo que Néstor seguramente no usó en sus 60 años de vida- para tomar la senda de crecimiento, había que negociar la deuda externa y no seguir las recetas neoliberales del FMI. Su ministro de economía, por aquel entonces Roberto Lavagna, se mostraba incómodo de hacer una propuesta de quita, inédita en la historia mundial. Si hacemos memoria, nos daremos cuenta que en ese momento comienza a gestarse una relación cargada de tensiones, solo superadas por una negociación exitosa, pero que más tarde reaparecería.-
Ni hablar, cuando se planteó el pago de deuda con reservas del BCRA, los poderes fácticos transformaron a Martín Redrado en un prócer, que custodiaba celosamente los ahorros de los argentinos. El nombrado, forma parte del elenco de impresentables gurúes de la city porteña, que obtuvieron pingües ganancias con el festival de bonos de deuda soberana, megacanje, etc. Me parece innecesario argumentar, allende de lo dicho.-
Con disciplina fiscal, con un tipo de cambio competitivo, con desendeudamiento, con balanza comercial favorable, la Argentina tomó impulso. Millones de personas dejaron de estar a la intemperie, comenzaron a trabajar, a negociar salarios en paritarias, a aumentar la producción de bienes y servicios y sencillamente se generó un círculo virtuoso de crecimiento, mejor distribución del ingreso, mayor oportunidad para todos, mayor justicia social.-
Esto no alcanzó, entonces se profundizaron las medidas para elevar la calidad de vida del pueblo, AUH, reestatización de las AFJP, inclusión de personas al sistema jubilatorio, haberes jubilatorios más elevados, netbooks para los estudiantes secundarios, más derechos para las minorías, una sociedad más inclusiva.-
El círculo virtuoso se aceleró más con la obra pública, mayor generación de energía, más rutas y caminos, mayor inversión en Ciencia y Tecnología, hasta con la creación de un ministerio. Tuvimos desencuentros, fogoneados por las corporaciones mediáticas, quienes no ahorraron imágenes ni palabras para hacernos creer que los integrantes de la "mesa de enlace" eran los gauchos del Martín Fierro, cuando se trata de productores con alta rentabilidad que defienden sus intereses particulares, lo cual puede ser legítimo, pero sin comprender que el gobierno debe velar por el interés general. Digo legítimo, que alguien defienda su interés particular, pero si repasamos a Adam Smith -no a Karl Marx- veremos que el factor Tierra, dentro de los factores de la producción, lo segrega del resto asumiendo que el propietario de la misma es un particular, pero las condiciones climáticas, naturales, son patrimonio de todos. No me debe creer que Smith afirme esto, lo invito a corroborarlo.-
Mientras ocurría todo esto y mucho más, las corporaciones mediáticas y los políticos de la oposición trazaban paralelismos entre Néstor y el diablo. Para los medios, Néstor era lo peor que le había ocurrido a la Argentina.-
El día que murió, las imágenes hablaron por sí solas, creo que ha nacido un mito y a los señores de las corporaciones les voy a dar pésimas noticias. Los mitos son perfectos y las personas tenemos dobleces, defectos, errores. Néstor es el mito político más reciente del peronismo, después de Evita y Perón. Mientras para los medios se había muerto su peor pesadilla, para el pueblo había nacido el Néstornauta. Su mayor legado es haber mostrado que se pueden correr los límites de lo posible, que es necesario mantener las banderas siempre en alto, que no debemos renunciar a nuestras convicciones, que hay que trabajar incansablemente para lograr lo necesario. Néstor era un indispensable, dijo Estela de Carlotto. Néstor nos dejó aquel día triste, mientras despedía a la censista de mi casa, pero no nos abandonó. Nos queda Cristina, su heredera política. Néstor Carlos Kirchner vive en su pueblo, demasiado para haber sido solamente un hombre de carne y hueso.-

lunes, 24 de octubre de 2011

MARCHA PERONISTA

El Día Después

Ayer, 23 de octubre, fue el día más glorioso en la vida política de Cristina Fernández, con un triunfo sin precedentes. No solo le cabe el récord de ser la primera mujer en la historia argentina de haber alcanzado la primera magistratura, sino que es la primera Presidenta reelecta, la que triunfó con el mayor porcentaje de votos desde el retorno a la democracia en 1983 y con la mayor diferencia porcentual con el segundo candidato más votado.-
Es interesante repasar sus mensajes en la hora más gloriosa, sin estridencias, apelando a un discurso de tono conciliador, convocando a la unidad de todos los argentinos, desalentando los abucheos a sus contrincantes políticos y hasta los dirigidos a su Vicepresidente en ejercicio.-
Repasó sus horas más amargas, recordó el peor momento de su gobierno allá por el año 2009, cuando el Frente para la Victoria fue derrotado en las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, en cuya cabeza de lista se encontraba Néstor Kirchner, secundado por el ahora reelecto Gobernador Daniel Scioli.-
Subrayó de su marido, su incansable espíritu de lucha, el no abandonar las convicciones y en practicar en forma hiperactiva aquellas enseñanzas que nos legara el General Juan Domingo Perón. Esto es, “gobernar es persuadir”. No era con encono, ni con la negación de la realidad, que esta podía cambiar. Había que recorrer la geografía del país y explicar al soberano el camino a seguir, los objetivos por cumplir y demostrar que los dirigentes deben ponerse a la vanguardia del Movimiento Nacional y Popular marcando el rumbo.-
Cristina Fernández, trazó una semblanza de su compañero de vida, aclarando que hablaba de él como militante, no como su marido. Para algunos, como este humilde escriba, una aclaración innecesaria, que solo se juzga oportuna por los ríos de tinta escritos por la prensa hegemónica, el doble comando, el ex-Presidente en funciones y toda la caterva de frases descalificadoras, teñidas de una gran dosis de machismo.-
Cristina Fernández, en la soledad del poder y su viudez, con su riguroso luto y sensibilidad emocional ante el vacío que siente por la pérdida de su compañero, se permitió recomendarles a sus entusiastas seguidores que debían organizarse, que debían desplegar militancia territorial. Se dirigió a ellos de esa manera en la Plaza de Mayo, recordó que ese era un lugar de alegrías, pero también de desencuentros.-
Es difícil expresar ideas cuando a las personas nos embarga la emoción, pero aún así, Cristina fue capaz de trazar un camino a recorrer, lo hizo de manera sintética, aunque profunda. Hizo un llamamiento a la unidad, a dejar atrás falsas antinomias, a la construcción del Movimiento Nacional partiendo desde las bases con presencia territorial, a la importancia de los partidos políticos para la salud de la democracia, a generar debates de ideas sin agresiones, a ser grandes.-
Les recomiendo que repasen su discurso. Es impropio hacer lo contrario a lo que pide y más que nunca es necesario recoger el legado de Néstor Kirchner, el actor político más importante de la Argentina en la década pasada.-
No mencionaremos a los perdedores de esta elección, porque sería darle entidad a personajes que no guardan la talla y hasta alguno de ellos profesan desconsideración por el soberano, descalificando al electorado que les dio la espalda por haber seguido los lineamientos de los grupos de poder, sin interesarles jamás hacer el ejercicio, siempre sano y oportuno, de interpretar los anhelos del pueblo.-

sábado, 22 de octubre de 2011

Elecciones 2011

A horas del domingo 23 de Octubre, día de las elecciones nacionales en nuestro país, todos sabemos que triunfará -de manera contundente- Cristina Fernández.-
Usted dirá que tengo demasiado optimismo, que soy presa de una expresión de deseos, que el resultado de las PASO es un antecedente de peso de tal magnitud que mi afirmación es una perogrullada.-
Quizás no sepa, que deposité mi primer voto en las elecciones de octubre de 1983, que en ese momento tenía 19 años recientemente cumplidos. Que elegí a los que perdieron, a los que ganaron y me estafaron, o que opté por un candidato testimonial, un outsider, una expresión contestataria.-
Debí esperar 20 años para elegir a un presidente que no me traicionó, que me representó, que me contó que tenía convicciones y que no las dejaría en la puerta de la Casa Rosada. Debo confesar, que durante su discurso ante la Asamblea Legislativa me emocionó hasta las lágrimas, pero aún así me mantuve prudente.-
Ese hombre alto, delgado, reacio al protocolo, hiperactivo, comenzó a desplegar acciones políticas profundas, fuertes, que iban al corazón de la sociedad.-
Nos mostró que había un camino diferente, no más Consenso de Washington, no más recetas de ajuste de los organismos de crédito internacional. Que los argentinos podíamos discutir el modelo de país que queríamos construir, que debíamos avanzar en lo económico pero también en lo institucional, en lo social, en lo cultural.-
Néstor Kirchner, y esto deben reconocerlo hasta sus más acérrimos detractores, se convirtió en el personaje político central del país, marcando la agenda de debate, usando la cadena nacional de radio y televisión para “empujar” de sus poltronas a la mayoría automática de la Corte Suprema, para negociar la deuda externa, con una quita que le resultaba incómoda de proponer a su entonces ministro de economía. Ese presidente, sin perder de vista que era un ser humano -y como tal falible- apostó a un país más justo, más inclusivo. Se acordó de los ancianos, de los trabajadores que había dejado a la intemperie el modelo neoliberal, de los estudiantes, de los científicos, de los docentes, de las minorías, de todos los argentinos.-
Intentó generar una fuerza política nueva, con fuerte base peronista, la ancha alameda que nos contiene a todos, el movimiento nacional. Creo, desde mi óptica, que por ese motivo pasó la posta a su compañera, a Cristina.-
Esas vueltas de la vida, esa frase borgeana, que para morir el único requisito es estar vivo, lo sacó de la cancha. Pero Cristina, simplemente la llamamos así, porque todos sabemos que hablamos de ella, aún en el dolor, en la soledad del poder y la viudez supo, que debía continuar.-
Por todo lo que hizo Néstor, por todo lo que hizo Cristina, por lo que falta hacer, por todo ello mañana, más de 10 millones de argentinos le dirán que es la Presidenta de todos los argentinos, me atrevo a decir, que sus más acérrimos opositores saben que no hay mejor opción. El resto de los candidatos es cartón pintado, porque Cristina es una verdadera estadista.-
Para cerrar, solo pido que estemos atentos, que acompañemos a esta gran mujer que está llamada a convertirse en una de las más brillantes jefas de estado de Latinoamérica. No le pidamos fuerza, porque ya demostró que tiene, y de sobra.-

Video-guía para el voto de los argentinos en el exterior

NESTOR Y CRISTINA GRACIAS 27 11 2010

sábado, 3 de septiembre de 2011

CRISTINA FERNANDEZ 2011

Construcción y Deconstrucción del país neoliberal

Durante el menemato (1989-1999) se llevó a cabo un drástico proceso de reformas, llamadas inicialmente “economía popular de mercado” con Erman González como timonel, más tarde Plan de Convertibilidad pergeñado por Domingo Cavallo, que transformó de raíz la estructura económica y social de Argentina. Estas reformas estructurales, “aggiornadas” al Consenso de Washington, contrastaban con las tradicionales políticas económicas implementadas por el peronismo.-
No obstante ello, el Presidente obtendrá el respaldo, o al menos la tolerancia, de una amplia y heterogénea gama de sectores sociales, que abarcará, incluso, a sus principales perjudicados: los sectores populares más humildes. Varias han sido las explicaciones de este respaldo: desde el establecimiento de un orden que garantizará paz y certidumbre frente al caos del alfonsinismo y el logro de una estabilidad económica duradera, hasta el carisma del propio Carlos Saúl Menem e incluso la manipulación política. Pocos, sin embargo, se han detenido a analizar lo que denominaremos los componentes pasivos de la hegemonía menemista, y quienes lo han hecho, han dejado de lado la importancia que ejerce el factor simbólico o discursivo.-
Durante el peronismo, los sectores populares gozaban de amplios beneficios sociales, garantizados por un Estado que intervenía fuertemente en el mercado. En ese contexto, los trabajadores asalariados se hallaban integrados tanto económica como socialmente. Una vez asumido Menem como nuevo Presidente, y con la excusa de combatir un Estado burocrático, corrupto, elefantiásico e ineficiente que generaba déficit fiscal, se llevó a cabo una drástica reducción del papel del Estado, basado en la apertura y desregulación de la economía, la privatización de las empresas públicas y la flexibilización laboral. Como consecuencia de estas medidas, se agravará el proceso de desindustrialización relativa iniciado durante la dictadura militar, incrementando la fragmentación social, polarización y reducción numérica de los sectores populares.-
Las políticas tendientes a la flexibilización laboral generarán, a su vez, una creciente precarización, tercerización y distinción en los lugares de trabajo entre trabajadores temporales y permanentes. Esta atomización social introducirá diferencias de percepción y de modos de ver las cosas entre los diversos sectores de la sociedad. De este modo, se incrementarán las dificultades para constituir identidades colectivas y formas de acción social unificadas como las existentes hasta mediados de la década del 70.-
La pérdida de identificación intersubjetiva afectará principalmente al campo sindical, que fracasará en conformar un bloque opositor unificado y consistente que pudiera trabar las políticas del gobierno. Para entender los motivos de este fracaso es necesario tener en cuenta, en primer lugar, los cambios estructurales producidos por la implementación de las políticas neoliberales. Particularmente, debemos destacar el derrumbe del poder adquisitivo de los trabajadores y el incremento espectacular (mal definiendum para tamaño drama) del desempleo. Este último elemento no sólo disminuyó el número de afiliados sindicales, sino que contribuyó a generar un efecto paralizante, debido a que hacía muy difícil a los sectores laborales, amenazados por el despido, movilizarse y organizarse, en una coyuntura donde miles de compañeros (el “ejército industrial de reserva”, a decir de Marx), los podían reemplazar rápidamente.-
Además, debemos tener en cuenta que el poder de los sectores obreros había sido fuertemente resquebrajado por la violenta represión ejercida durante la dictadura militar. En ese contexto, se produjo una desarticulación de sus sistemas de sociabilidad lo que, sumado a la internalización del temor a la participación en el espacio público, favoreció la atomización social. Finalmente, muchos sindicalistas se disciplinarán debido al clima de incertidumbre que había provocado la hiperinflación, los saqueos y el estancamiento del período alfonsinista, mientras que otros lo harán debido a las pocas perspectivas de lograr éxito en las medidas. En efecto, el Presidente expresará en reiteradas oportunidades su incondicional negativa a cambiar el rumbo vigente. Se conducirá de igual modo, en el momento en que surjan cuestionamientos a la reforma laboral.-
Por otro lado, cabe destacar la función disciplinadora que ejercerán las políticas neoliberales implementadas por el gobierno. En este sentido, podemos mencionar la nueva Ley de Empleo “flexible”, que legalizó los contratos temporales (llamados contratos basura), a domicilio y a tiempo parcial y disminuyó los costos por despidos, los cambios en el régimen previsional y las modificaciones a la Ley de Convenios Colectivos, que descentralizó la negociación a nivel de empresa y condicionó los aumentos salariales al incremento de la productividad, para hacerla consistente con la flexibilidad productiva requerida por el ajuste. Según el discurso del Presidente, estos cambios se proponían traspasar la negociación colectiva del nivel nacional y por rama al nivel de fábrica para lograr el aumento de la competitividad por vía de la reducción de los costos laborales. La consecuencia de estas políticas, sin embargo, será la introducción de un individualismo que disminuirá la solidaridad que existía anteriormente con los compañeros de tareas, facilitando, de este modo, la implementación de las reformas y ajustes estructurales. Es decir, un escenario sin paritarias, sin sindicatos fuertes defendiendo sus genuinos intereses, con miles de argentinos desocupados.-
El otro mecanismo que contribuirá a despolitizar la acción sindical será la profundización de sus divisiones internas. Un papel importante ejercerá, en este sentido, el gobierno a través de sus operadores, que se apoyará en el control del PJ para manipular y reducir a la CGT mayoritaria, provocando divisiones internas e incentivando la dispersión en sus estructuras. Al mismo tiempo, en relación a los grupos de confrontación, no dudará en responder a las primeras protestas enviando a los actores en juego señales inequívocas de su disposición a no negociar bajo presión de utilizar medidas de fuerza. Además, en la simbólica fecha del 17 octubre de 1990, el Gobierno reglamentará por decreto la limitación al derecho de huelga. Con pocas afiliaciones, producto del incremento del desempleo y del cuentapropismo creciente, pero también de la crisis de la izquierda y la actitud pasiva e individualista de algunos sectores de base, principalmente jóvenes, muchos de los cuales se refugiarán en la cultura del consumo y los beneficios materiales, y sin el respaldo de las instituciones laborales, muchos de cuyos dirigentes fueron cooptados (como Cavallieri, Daer, Triaca, etc., etc.), contaban con poca legitimidad social, o directamente no fueron reconocidos por el gobierno como interlocutores válidos, el sindicalismo, que tradicionalmente había expresado los reclamos de los sectores trabajadores, siendo la columna vertebral del movimiento peronista, experimentará una profunda crisis que se manifestará en un notorio declive de su poder político.-
Como prueba de ello, debe tenerse en cuenta que durante el peronismo, el sindicalismo aportaba los fondos para las campañas electorales, las listas de candidatos se armaban en las sedes gremiales y las redes de dirigentes y militantes obreros movilizaban a los trabajadores a la hora de votar. Además, en 1974 este sector manejaba el Ministerio de Trabajo y 8 vicegobernaciones y tenía 40 diputados en el Congreso, además de una fuerte influencia en los aparatos partidarios. En 1983, todavía había 35 diputados de origen gremial, diez años más tarde, eran sólo 10. En esas circunstancias de fuerte fragmentación y debilitamiento político serán crecientes las dificultades para coordinar alternativas antagónicas al orden vigente.-
Las políticas de orientación neoliberal pudieron implementarse parcialmente en nuestro país desde mediados de la década del 70 debido, en parte, a que no había otro modelo más adecuado que diera solución a los problemas que había generado el Estado de Bienestar en su particular versión vernácula. También, dentro de la estructura del poder militar, había nacionalismos en los dos sentidos. En el buen sentido, se planteaba hacia el interior del poder, la inconsistencia de rematar las joyas de la abuela.-
En 1989, además, sería derrumbado el Muro de Berlín y, dos años más tarde, se produciría la disolución definitiva del sistema socialista en la ex Unión Soviética. De este modo, la alternativa que durante tantos años había competido con el capitalismo mostraba su fracaso. En ese contexto, durante la década del ´90 se decía que este no era sólo el mejor de los mundos posibles sino que era el único que hay. De ahí, la famosa frase de Francis Fukuyama de que habíamos llegado al “Fin de la historia”. Esto significaba que, como se habían agotado las interpretaciones alternativas a la “democracia liberal”, se habría terminado con la lucha política-ideológica. Según Fukuyama, “En la última generación, tanto los regímenes de izquierda como los de derecha han fracasado. Este derrumbe empezó en Europa con España, Portugal y Grecia. Luego, durante los años ochenta, se acabaron los regímenes militares de derecha latinoamericanos y, al final de la década, tuvimos la caída del comunismo. Todo esto parece indicar que hay un principio de legitimidad mundialmente reconocido en este momento, que es la democracia liberal”.-
Según el ex Director Gerente del FMI, Michel Camdessus, “Las ideologías están muertas o moribundas. Ya no se cree en la felicidad de las sociedades ideales. Quedan las economías de mercado y la democracia. Los nacionalismos y todas esas formas de demagogia populista (...) llevan a la hiperinflación y, a través de ella, al desbande económico, al crecimiento de la miseria y al retorno de los regímenes llamados “fuertes”, digamos, más bien, al fin de las libertades”. En sintonía con este pensamiento único, el Secretario del Tesoro de Estados Unidos expresaba que, en las nuevas circunstancias mundiales, “no hay alternativa viable” a las reformas de mercado. De un modo similar, pero refiriéndose ahora al caso argentino, el presidente Menem resaltará en varias oportunidades el fracaso del marxismo. En sus palabras, este sistema era “una pieza de museo” y ya “no tiene cabida en el mundo actual”, ya que se trata de “doctrinas e ideologías ya superadas”. En cuanto al modelo de intervencionismo estatal, será caracterizado por Menem mediante una cadena de equivalencias de la “pura anticomunidad” representada alternativamente por los significantes Estado prebendario, ineficiente, corrupto, dadivoso, patrimonialista, elefantiásico y burocrático (es el definiendum, estúpido).-
En ese contexto de fracaso tanto del comunismo como del Estado Benefactor, el discurso menemista planteaba una disyuntiva: por un lado, estaba la modernización, el crecimiento, el progreso, la teoría del derrame (o del derrape) construidos a partir del mito neoliberal de la bondad reguladora del Dios mercado, es decir el laissez faire de Adam Smith, la mano invisible. Por el otro, el rechazo de esta opción y el regreso nuevamente al atraso, la decadencia, la involución y la frustración de épocas anteriores. Esta dicotomía se hará presente en reiteradas oportunidades. Así, en un spot de campaña televisiva del Gobierno para las elecciones legislativas del ´91 el Presidente planteará “mire hacia atrás, vote hacia adelante”. Al ser representadas de esta manera las opciones, reafirmando la contraposición entre lo viejo, fracasado e inviable, las políticas estatistas y populistas del viejo peronismo y las socialdemócratas del alfonsinismo, que habían fracasado, y lo nuevo y único camino posible, la inserción al mundo moderno, al primer mundo, que estaba llevando a cabo el gobierno, se generaba un mecanismo psicológico que cerraba toda posibilidad de construir un proyecto alternativo al existente.-
Debemos tener en cuenta, además, la función de legitimación pasiva que cumplió, dentro de las políticas implementadas, el Plan de Convertibilidad. Para ello, resulta pertinente remitirnos a la noción de “hábitus” esgrimida por el sociólogo francés Pierre Bourdieu. Según este autor, el hábitus hace referencia a los “principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin, sin suponer la búsqueda consciente de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias para alcanzarlos, objetivamente reguladas y regulares sin ser el producto de la obediencia a reglas”. Según Bourdieu, la importancia que adquieren estos principios generadores de prácticas radica en que “tienden a engendrar todas las conductas razonables o de sentido común (...) porque están objetivamente ajustadas a la lógica característica de un determinado campo del que anticipan el porvenir objetivo”.-
Retrotrayéndonos a la instauración del Plan de Convertibilidad, en abril de 1991, suele decirse que este Plan, que institucionalizaba una paridad cambiaria 1 a 1 del peso con el dólar, resultó clave para legitimar al gobierno, ya que otorgó estabilidad económica y política. Sin embargo, la sobrevaluación cambiaria del peso no sólo terminará con el impuesto inflacionario, sino que promoverá, además, el acceso a una serie de beneficios materiales, como la posibilidad de acceder al crédito masivo para adquirir automóviles, viviendas y electrodomésticos, viajes al exterior y tecnología importada a bajo precio. Estos beneficios, más allá de su importancia material, ejercerán una función simbólica. En efecto, ellos se constituirán en los hábitus de consumo que transformarán al Plan de Convertibilidad en una realidad incontrastable del sentido común. Este principio de sentido común que constituía la representación de una relación de igualdad real con la principal potencia del mundo alcanzará una objetivación debido a que terminará efectivamente con el flagelo de la hiperinflación, que licuaba los salarios, pero también porque el 1 a 1 permitirá acceder a mejoras económicas que eran tangibles en la práctica cotidiana de amplios sectores sociales.-
Ahora bien, vale la pena recordar que el 1 a 1 no sólo se objetivaba en los cuerpos, con los hábitus de consumo, sino que tenía, a su vez, un anclaje que se objetivaba en las instituciones, una cara palabra enunciada por los conservadores. En efecto, la paridad cambiaria estaba garantizada mediante un marco legal. Si tenemos en cuenta la repetibilidad instituyente y condicionante que caracteriza a toda ley, podemos decir, entonces, que la misma logrará ocultar sus huellas contingentes e históricas, para materializarse como una realidad objetivada. En esas circunstancias, esta doble objetivación, corporal e institucional, transformará al régimen de Convertibilidad en una realidad incontrastable del sentido común. Contribuirá también, en ese sentido, a su sedimentación la metáfora equivalencial 1 a 1. En efecto, la simbología del Plan de Convertibilidad representaba metafóricamente una igualdad. Ello se debe a que, en matemáticas, 1 a 1 implica equivalencia (un 1 que es igual a otro 1). De este modo, la igualdad de la moneda nacional con el dólar se trasladará a una relación constituida en un pie de igualdad con los Estados Unidos, principal potencia mundial y, por añadidura, al resto de los países desarrollados.-
Según Bourdieu, “el reconocimiento de la legitimidad más absoluta no es sino la aprehensión como natural del mundo ordinario que resulta de la coincidencia casi perfecta de las estructuras objetivas con las incorporadas”. En este caso, será la conjunción entre la fijeza institucional del marco legal y los hábitus de consumo incorporados en los cuerpos los que objetiven o sedimenten el orden social. La consecuencia de ello será la naturalización, y por lo tanto la legitimación, del discurso gubernamental de la modernización e inserción de la Argentina al mundo, potenciado, a su vez, por el ingreso masivo de inversiones extranjeras. Nótese que los medios de comunicación solo informaban de casos de corrupción sin interpelar el sentido profundo del plan siniestro que iba degradando los cimientos de la sociedad en su conjunto. Vimos más arriba de qué modo los hábitus engendran conductas de sentido común.-
Ahora bien, según Bourdieu, los hábitus cumplen, además, una segunda función, ya que tienden, al mismo tiempo, a excluir “sin violencia, sin método, sin argumentos, todas las locuras, es decir, todas las conductas destinadas a ser negativamente sancionadas porque son incompatibles con las condiciones objetivas”. En efecto, como señala el teórico francés, “las categorías de la percepción del mundo social son, en lo esencial, el producto de la incorporación de las estructuras objetivas del espacio social. En consecuencia, inclinan a los agentes a tomar el mundo social tal cual es, a aceptarlo como natural, más que a rebelarse contra él”. En este sentido, podemos decir que los hábitus tangibles del 1 a 1 no sólo legitimaban al gobierno, sino que evitaban, al mismo tiempo, el surgimiento de posibles disidencias, ya que si alguien expresaba en pleno auge del consumo y los datos objetivos de la estabilidad económica y el inédito crecimiento del PBI, que la ley era imaginaria, resultaba irremediablemente excluido de la sociedad por ser un psicótico que se encontraba escindido de la realidad.-
Quedaba establecido, así, una especie de procedimiento de exclusión foucaultiano que separaba lo que se consideraba razón, que era apoyar las reformas, de lo que se veía como una locura, rechazarlas. La apelación a una supuesta realidad objetiva indiscutible marcará, así, una continuidad y, a la vez, un punto de inflexión con el viejo peronismo. La continuidad residía en el hecho que, al igual que afirmaba Perón, “La única verdad es la realidad”. La inflexión, por su parte, se debía a que mientras que en el peronismo tradicional el enemigo era la “antipatria”, el “antipueblo”, la “oligarquía”, con Menem el “Otro” ya no era un enemigo de la Nación, sino un rezagado que no ha comprendido la realidad de lo real, valga el juego de palabras.-
Eran los anacrónicos o nostálgicos que querían regresar a un pasado difuso e irrepetible, aquellos que a partir de estructuras totalmente perimidas, negaban una realidad innegable que ya no tiene cabida en el mundo actual. El discurso único. Como consecuencia de esta visión, prevalecerá un pensamiento único, transformado en sentido común que, incentivado, además, por la inevitabilidad de los cambios tecnológicos que caracterizan a la modernidad, generará un mecanismo psicológico, una especie de “Grado 1” no reflexionado, que impedirá ver las consecuencias políticas, económicas y sociales que estaba produciendo el nuevo orden e incapacitará pensar en proyectos alternativos, al tiempo que promoverá sintomáticamente la apatía política y el conformismo.-
Para entender la apatía e inacción social durante la segunda década infame del siglo XX, la de los 90, debemos tener en cuenta, además, la importancia que tuvo la vigencia de una visión que podemos llamar mecanicista de la globalización. Esta visión entendía a la globalización como un fenómeno natural como es la lluvia o el viento, y creía, en ese sentido, que si nos atrevíamos a actuar, esto es, a modificar sus postulados, sobrevendría el caos (cara palabreja impuesta por la corneta).-
El sentimiento de constante riesgo se debe a que en los últimos años asistimos a una economía basada en la especulación. Estos capitales son sumamente volátiles y veloces para desplazarse de un mercado a otro, con el consiguiente trastorno que ocasionan en las economías de los diferentes países afectados. El punto es que esta característica del orden mundial les sirvió a los teóricos de la globalización neoliberal como pretexto para afirmar que los estados nacionales tenían que cumplir las reglas que imponía la globalización, es decir, tenían que implementar las políticas de ajuste y reforma estructural recomendadas por los organismos multilaterales de crédito. Al mismo tiempo, advertían que, si no se cumplían las reglas que imponía la globalización, es decir, si no se implantaban las políticas de ajuste y reforma estructural recomendadas por tales organismos, se produciría una huída masiva de los capitales invertidos en el país que generaría un caos (parece un suplemento de la corneta) en la economía, con consecuencias catastróficas.-
En este sentido, se aducía que toda acción que se propusiera imponer un orden diferente al existente, sólo entorpecía el accionar, fluido y sabio, de la mano invisible y debía ser considerado una tarea peligrosa, condenada a arruinar y desarticular mucho más que a reparar o mejorar. Se trataba, en pocas palabras, de promover lo que Pucciarelli ha denominado una ideología imposibilista. “Un discurso conservador, inmovilista, articulado a la reproducción de lo ya existente, receptor pasivo y acrítico de las innumerables restricciones que presenta la realidad actual y justificador de la inacción, derivada del reconocimiento del margen casi nulo que hoy existe para construir cursos de acción alternativos y proyectos que, por ser diferentes, devienen en proyectos imposibles”.-
Como ejemplo de esta lógica, podemos citar las declaraciones del presidente del Banco Mundial, quien señalaba que los ajustes “son inevitables, aunque sean dolorosos. Los países que han rehusado el ajuste sólo han logrado caer en situaciones aún peores”. En igual sentido, el titular del BID afirmaba que “no hay otra alternativa que hacer las cosas bien”. Esta ideología imposibilista, con su disyuntiva esto o el caos resultaba muy efectiva, ya que las personas que se sienten inseguras sobre lo que puede deparar el futuro, no son verdaderamente libres para enfrentar los riesgos que exige una acción colectiva. Aversión al riesgo, pura y llana, por esto la gente contrata seguros.-
La devaluación de la moneda mexicana, en diciembre de 1994, el recordado “efecto tequila” actuará como una demostración que potenciará los efectos que podía generar una posible huída masiva de las inversiones. Poco después de esta crisis, los banqueros de Wall Street aprovecharán para ejercer su violencia simbólica. Así, dirán en relación a nuestro país, que “no hay otra alternativa al programa de Convertibilidad. Si el peso se devalúa, la inflación será muy rápida. Hemos visto lo que costó una devaluación en México. En muchas formas, creo que el costo sería peor para la Argentina”. La consecuencia de este tipo de discurso será una resignación, con su correlato, la inhibición a la acción, frente a la imposibilidad de modificar el estado de cosas vigente.-
Del mismo modo, se hará presente un incremento de la apatía y el desinterés hacia todo aquello que sea político, naturalizando la inexorabilidad y ausencia de alternativas al fenómeno. Si partimos de la base de que todo discurso está atravesado por exigencias de legitimación, una de las principales estrategias a las que ha apelado el neoliberalismo para legitimarse consiste en atribuirse una supuesta cientificidad aséptica. Para ello, debemos tener en cuenta que el término científico, en sentido ordinario del lenguaje, está relacionado con un conocimiento neutral que está más allá de cualquier duda y que, por lo tanto, es verdadero.-
Su legitimación científica se origina en la función de “Sujeto Supuesto Saber”, el SSS lacaniano, que encarnan los técnicos, en tanto expertos, en la ciencia económica. Este todo saber, objetivado en la forma de títulos académicos, y reforzado mediante la apelación al conocimiento matemático, les otorga un principio de autoridad científica que tiene su fundamento último en un acto de reconocimiento de que éstos están por encima de uno en juicio y perspectiva y que, en consecuencia, su juicio es preferente o tiene primacía respecto del propio. En este sentido, no se obedece lo que dicen porque tienen más autoridad o poder, como se lo haría a un político profesional, sino porque se los considera superiores, porque tienen una visión más amplia y están más consagrados, esto es, porque saben más. Claro que una cosa es la economía positiva y otra la normativa, ésta última movilizada por juicios de valor, el que tenga cada uno. Es “lo que debería ser”, en tanto en sentido positivo es “lo que es” o en tal caso “lo que podría ser”.-
Como el reconocimiento de su autoridad está siempre relacionado con la idea de que lo que dicen no es irracional ni arbitrario, sino que debe ser reconocido como cierto, se produce así, una igualación entre ciencia y verdad objetiva. Esto los sitúa en un ámbito aséptico de ideologías, es decir, fuera de los intereses particulares, lo que legitima fuertemente su discurso.-
Podemos decir, entonces, que el enunciador logrará relegitimarse apelando a un discurso tecnocrático, que prometía el reemplazo de la política, que sólo hacían sus adversarios, por la pura administración razonable.- 
Cualquier parecido con el relato opositor y de los medios de comunicación actual, es pura coincidencia, no diga que no le avisé.-

viernes, 26 de agosto de 2011

Falacias

Las falacias son argumentos empleados con el propósito de inducir a engaño, o que con probabilidad produzcan ese efecto, o el de hacer que adopte una posición errónea la persona a cuya mente se presenta el argumento. Jeremías Bentham las clasificó en cuatros grandes grupos:

  1. Falacias de autoridad. cuyo objetivo es reprimir, merced al peso de la autoridad, cualquier ejercicio de la facultad de raciocinio.
  2. Falacias de peligro: cuya materia es el peligro en sus diversas formas, y su objetivo es el reprimir por completo la discusión, por medio de la producción de la alarma.
  3. Falacias de dilación: cuya materia consiste en la dilación bajo distintas formas y cuyo objetivo es postergar la discusión, con el fin de eludirla.
  4. Falacias de confusión: cuyo objeto es causar perplejidad cuando la discusión no puede eludirse.

En el campo de la política abundan las falacias. No se trata de conceptos errados en sí mismos, pero se convierten en argumentos falaces, cuando se pretende erigirlos en clave total y única.-
En los últimos días se escucha argumentar que el gobierno es un régimen fascista. Una verdadera falacia, que recorre los cuatro grandes grupos descriptos.-
Por un lado, argumentan que es un régimen de esas características porque el Estado ocupa un rol en la economía. No aclaran, que tal afirmación surge de la concepción neoliberal que interpretan y no confiesan abiertamente. Para ellos la participación del Estado como árbitro y ordenador de la economía es una piedra en el zapato, un disparate. Sin embargo, más allá de nuestras fronteras, donde ocurre un verdadero tembladeral económico y financiero, se reclama la presencia -o directamente el rescate- del Estado, para que sostenga entidades financieras evitando el derrumbe del “mercado”. Los EE.UU al borde del default, con una gigantesca deuda que no vaciló en inyectar de fondos públicos a grandes empresas y bancos. Mientras tanto, el gobierno nacional alentando el consumo interno para sostener la actividad económica, vía aumentos salariales en términos reales, desocupación decreciente, AUH subsidiando la demanda, préstamos a empresas a cambio de mantener la plantilla de trabajadores, mejoras en los ingresos de los jubilados, con inclusión masiva al sistema por parte de personas que no lograban alcanzar los años de aporte, sencillamente porque el país neoliberal los puso a la intemperie.-
Otra falacia es acusar al gobierno de ser un régimen corporativo, cuando los argentinos observamos que intereses se pusieron en juego durante los debates de la Resolución 125, la Ley de Medios, la estatización de los fondos del sistema previsional con el traspaso de los mismos de las AFJP al ANSeS, por citar tres ejemplos paradigmáticos, en donde las corporaciones tuvieron tenaces defensores en diputados del Grupo A, como los bautizó Patricia Bullrich, el día que asaltaron el parlamento.-
Los intereses corporativos del “campo”, los multimedios, las AFJP fueron defendidos hasta el hartazgo por diputados que deberían velar por los intereses del conjunto, dado que no son empleados de ninguna corporación, son representantes del pueblo.-
Claro que uno de esos representantes, recurre a la definición de Wikipedia y de la Enciclopedia Británica, en idioma original, para sostener la falacia del régimen fascista.-
Leyó bien, eso ocurrió en una red social, el diputado se llama Fernando Iglesias. El proyecto político del fascismo es instalar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista. Su base intelectual plantea una sumisión de la razón a la voluntad y a la acción. Ese es su paupérrimo argumento.-
No vemos vocación de instaurar un régimen fascista por la Presidenta, solo vemos a una mujer que pretende encauzar al movimiento nacional por un camino de inclusión, a una estadista con una capacidad intelectual mucho mayor que la de sus oponentes políticos. Para avanzar en esa construcción es necesario construir mayorías, y ahí radica el verdadero problema. Quienes sostienen la falacia del fascismo les temen a las mayorías, porque les será más difícil defender los intereses de los sectores a los que representan. Paradojas de la época, el Grupo A ciertamente es un bloque corporativista, al que me niego a denominar fascista, solo por cuestiones de buen gusto.-