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viernes, 19 de agosto de 2011

Elecciones y lecciones


Las elecciones primarias 2011 -que se llevaron a cabo por primera vez en Argentina- arrojaron resultados inesperados para todos los actores políticos, medios de comunicación y electores.-
Ni el más optimista de los oficialistas imaginaba perforar el 50% de los votos emitidos, tampoco que la diferencia con el candidato que ocupó el segundo lugar, orillara 38 puntos porcentuales.-
Ahora bien, este acto seleccionó a los precandidatos, allende que en la categoría presidencial no se trató de una primaria, debido a que los partidos políticos no ofrecieron más de un candidato para dicha categoría. Tampoco se trató de una “cara encuesta” como la denominó Fanny Mandelbaum, una periodista devenida en candidata a diputada, que comienza su carrera ninguneando las PASO, un vuelco terrible.-
Por lo mencionado, los cargos electivos no están asegurados, aunque debería ocurrir una catástrofe para torcer el rumbo inexorable que marca el humor de los argentinos. Es probable que la categoría presidencial ya esté definida de cara a octubre. Se equivoca la candidata de UDESO en denominar el resultado electoral como una encuesta y peor aún, en subrayar su costo. Mi querida Fanny, por si no te enteraste, las instituciones de la república tienen un costo y los actos eleccionarios también. Las PASO surgieron por Ley, no del humor de un funcionario trasnochado, menos aún del endemoniado –por las corporaciones mediáticas-bloque K, que por si no te enteraste no cuenta con mayoría en diputados.-
Dicho esto, surge el tema del momento, el resultado electoral del 14 de agosto -si no variara en absoluto- arrojaría un número de diputados en la cámara cercano al quórum propio. De ahí, que los políticos de la oposición fatiguen sus fauces para evitar esto. A no equivocarse, los guía la necesidad de no abandonar el escenario político, por más que se empecinen en insistir con la vieja perorata de la hegemonía, la falta de control y la pluralidad. Son los mismos que en 2009 asaltaron el parlamento, quedándose con la presidencia de las comisiones estratégicas, incluso estuvieron a punto de ir por la presidencia de la cámara, aunque a último momento apareció un tibio aire de cordura. Decimos tibio, porque se alzaron con la vicepresidencia primera, ocupándola el republicano Ricardito (jamás perderá su diminutivo). Para lograr sus fines, conformaron el Grupo A, dijeron que generarían una agenda parlamentaria con puntos en común y que trabajarían en pos de elevar la calidad institucional. Parece un chiste, pero esos eran los argumentos que esgrimían en cuanto medio les arrimara un micrófono.-
 El único proyecto de Ley que impulsaron, fue el del 82% móvil para los jubilados, sabiendo que el poder ejecutivo lo vetaría, haciendo pagar el costo político de tan impopular medida a Cristina.-
Muchos de los integrantes del Grupo A, son los mismos que en el gobierno de la Alianza aplicaron las recetas recesivas del FMI, ajustando salarios de los empleados estatales y los jubilados, a quienes les quitaron el 13% de los magros haberes que percibían. No votaron el presupuesto del gobierno federal con la pueril excusa de no poder efectuar cambios a la llamada ley de leyes. Es elemental que la ley de presupuesto expone los trazos de la gestión de un gobierno, el sistema presidencialista que impera en Argentina, hace inviable que el presupuesto sea modificado radicalmente, es un escenario en el cual se menoscaba el poder presidencial. No deja que, quien ejerce el poder ejecutivo, pueda desarrollar su gestión de gobierno, priorizando el gasto o la inversión pública en los ejes que considera esenciales.-
La economía tiene un campo positivo y otro normativo, éste último es el que genera discusiones entre economistas y políticos, porque es un juicio valorativo -lo que debería ser- en donde cada uno pone énfasis en línea con los valores que defiende. A esta altura, todo queda claro. El proyecto nacional necesita contar con diputados y senadores que permitan avanzar con las transformaciones y no con figuras desgastadas, defensoras de intereses corporativos, recicladas del pasado y el fracaso, que solo ponen palos en la rueda, so pretexto del republicanismo. Cada tanto, deberíamos recordar los nombres y apellidos de los personajes que apoyaron al “campo”, a los medios hegemónicos, que gastaron suelas transitando los sets televisivos diciendo que en la calle los querían matar, que se vayan. Ni hablar de Profesor Grondona con Hugo Biolcati, hablando de Cobos, en un mensaje claramente destituyente. El resultado del escrutinio de ahora es porque los argentinos miran a Tinelli y pagan el plasma. Debería medir sus palabras y controlar su ponzoñosa lengua el presidente de la sociedad rural, quien dictó cátedra patriotera desde el palco palermitano.-
Cristina Fernández es la estrella política del momento, en la soledad del poder y la viudez, fue acompañada por más de diez millones de votos. No caigamos en la trampa de la oposición irresponsable, que reclama a viva voz el corte de boleta, cuando en los últimos 18 meses solo han hecho daño. La pregunta es: ¿por qué actuarían ahora a la altura de las circunstancias?

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