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miércoles, 26 de octubre de 2011

El Mejor Legado de Néstor

Al cumplirse mañana un año de la muerte de Néstor Kirchner, y a pocos días del inobjetable triunfo de Cristina Fernández en las elecciones presidenciales, se impone analizar que significó la irrupción de este gigante en la arena política argentina.-
En primer lugar, es necesario reflexionar acerca de las expresiones vertidas, desde aquel 27 de octubre de 2010, por los periodistas de los medios hegemónicos, de los políticos de la oposición y de algunos dirigentes que defienden intereses corporativos. Todos ellos, nos hicieron el relato que la muerte de Néstor había producido un cambio profundo en la sociedad y en el gobierno. Falso, de toda falsedad, no fue su muerte, fue su accionar.-
En sus paupérrimos y mezquinos comentarios, nos relataron que ese doloroso hecho había transformado a un hombre odioso en un mártir, que su viuda utilizaba el luto y el dolor para manipular a las masas. Falso, de toda falsedad, fue la grandeza de él.
Creo que el único que se aproximó a tener una mirada crítica e intentó transmitir con honestidad, poner en palabras sus pensamientos, obturado por su enorme ego, fue Felipe Solá. Es, por su enorme ego, que no pudo decirlo de corrido y en castellano, pero al menos intentó, parafraseando a John William Cooke, balbucear que algo debía estar pasando mientras él se encontraba encerrado en una cueva ideológica, sin percibir que pasaba fuera de ella. La enorme movilización popular, los gestos de dolor y respaldo a la Presidenta, por ciento de miles, quizás más de un millón de personas, que desfilaron por el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada, donde se había levantado la capilla ardiente, para dar su último adiós al ex Presidente, le hicieron dar cuenta a Felipe Solá que había muerto un gran líder.-
Un gran líder, que llegó a la presidencia con escasos 22% de los votos, no pudiendo legitimar un triunfo abrumador en segunda vuelta electoral, porque su contrincante rehuyó a ella. Un gesto pequeño, infame. Antes de acceder a la primera magistratura, había sido descalificado hasta lo imposible, le habían puesto el mote de “Chirolita de Duhalde”. Nada de esto lo hicieron sin razones, solo que nadie, todavía lo sabía. Los argentinos habíamos sido estafados por los políticos que accedieron al poder desde 1983. ¿Por qué debíamos tener expectativas? Todos nos habían defraudado.-
Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. El país estaba en llamas, pero lo peor es que los argentinos nos habíamos vuelto escépticos. Una sociedad sin esperanzas, sin sueños, con largas filas esperando turno en embajadas de distintos países, para obtener la doble nacionalidad y emigrar. Varios pensaban al revés que sus antepasados, que habían venido a esta tierra para forjarse un futuro. Mis abuelos paternos y mis bisabuelos maternos, habían llegado a la Argentina para construir, para escapar de la guerra, del hambre, de la desesperanza. La historia de muchos de nosotros se parece, lo invito a reflexionar acerca de ello. Mi padre, primera generación nacida en el país, accedió a la Universidad y con ello alcanzó algo que para sus padres había sido imposible. Mis abuelos maternos, la primera generación de argentinos de esa rama, lograron construir un hogar donde nunca faltó el pan. Mi abuela, es una maestra jubilada, que con 96 años vive.-
La Argentina, un país periférico, con sus habitantes escépticos, con porcentajes de pobreza inéditos, con tasas de desocupación inimaginables, con una industria desfalleciente. Usted dirá, casi en el peor de los mundos. Quizás lo peor, pensábamos muchos, estuviera por venir. Cuando uno cree haber tocado fondo, es necesario darse cuenta que se puede estar peor.-
Es imposible explicar la receta de Néstor para haber escalado tan alto en la consideración de las masas, se pueden enumerar sus principales medidas de gobierno, quizás muy someramente y seguramente que algunas serán compartidas por muchos y faltarán unas cuantas para otros. ¿La falta lacaniana? No, la percepción subjetiva. Permítanme obviar una exhaustiva lista de logros, solo haremos un breve repaso, dejaremos que las complete cada uno. A decir de Néstor, nuestras verdades relativas.-
El 25 de mayo de 2003 la televisión transmitió, como era de rigor, la asunción de las nuevas autoridades constitucionales. Ahí empezamos a tener la percepción que nuestro Presidente era diferente a sus antecesores. Su saco cruzado desabrochado, sus torpes movimientos con el bastón de mando y su mujer, Cristina, que sonreía, no pudiendo creer que este hombre alto, delgado, que había jurado como Presidente de la República se encontrara en semejante situación, haciendo juegos casi infantiles.-
Minutos más tarde, comenzó a leer su discurso ante la Asamblea Legislativa, habló de los desaparecidos, de sus convicciones y que no las dejaría en la puerta de la Casa Rosada. Tuve una extraña sensación, me sentí interpretado y conmovido. En ese momento tenía 38 años, peronista desde siempre, a esa altura había pensado que el peronismo se había extinguido, estaba convencido que Evita tenía razón “El peronismo será revolucionario, o no será nada”, y claro, después del menemato no era nada. Al día siguiente compré un diario para leer el discurso del Presidente. La lectura en papel resulta inigualable, nuevamente me sentí extraño, conmovido. Pensé varias veces que por fin el peronismo había llegado al gobierno, pero me ganó el escepticismo. Cómo haría este tipo para construir poder con el 22% y el desvergonzado editorial del diario La Nación. Claro, había llegado al gobierno, que no es lo mismo que alcanzar el poder.-
Pero Néstor, para su pueblo, Él para Cristina, nos decía que estábamos en el infierno y que debíamos llegar al purgatorio. Hiperactivo, con su mirada “sartreana”, nos empezó a interpelar, “a bajar línea”, a construir poder. Difícil tarea, convencer a millones de escépticos que había que dar batalla en todos los frentes, nos convocaba, sin mucho éxito al principio, a poner nuestro granito de arena.-
La Argentina comenzó a cambiar, desplazó a los impresentables miembros de la Corte Suprema en una jugada magistral, con un mensaje en cadena nacional. Los tipos se atrincheraron en sus poltronas, el pueblo se movilizaba y terminaron derrotados. Ahí aparecieron algunas voces, el poder fáctico arengando que Kirchner quería una Corte adicta, los días pasaron y sorprendentemente la cabeza del poder judicial se transformó en un ámbito de mayor calidad institucional, con juristas de peso y dos miembros de género femenino.-
En el Colegio Militar de la Nación, obligó retirar los cuadros de los genocidas. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo tenían encuentros con el Presidente, que en todo momento, no como nos quieren hacer creer los escribas de las corporaciones mediáticas, hablaba de los DDHH y empezó a gestarse la derogación de las leyes de la vergüenza, Obediencia Debida y Punto Final. Comenzaron los juicios a los responsables de la violencia estatal, del terrorismo de Estado. Aquí también los periodistas de las corporaciones nos quieren confundir, hablan de la mitad de la verdad, tratan de equiparar los crímenes de algunos centenares de delincuentes armados, que cometían delitos graves, con los crímenes del terrorismo de Estado que aniquiló a miles de trabajadores, intelectuales, estudiantes, artistas, clérigos comprometidos con su pueblo, profesionales, sindicalistas, docentes bajo la excusa de la lucha antiterrorista y los supuestos “excesos”, sin guardar el debido proceso y actuando con vehículos sin identificación, con ropas de calle, simulando enfrentamientos, en centros clandestinos de detención, donde se practicaba la tortura y se disponía de la vida de las personas con absoluta desidia e impunidad. Crímenes de lesa humanidad, no prescriben. Más repugnante aún, es escuchar a periodistas, supuestamente progresistas, decir que los tienen hartos con la dictadura o que los militares eran forajidos que asaltaron el poder sin ningún plan. O sea, nos piden que sepultemos este tema y nos engañan diciendo que no se trató de un plan sistemático con ejes políticos, económicos, sociales y culturales.-
Parece que nos desviamos del camino, pero créame que no, porque la batalla de Néstor era contra la Argentina que se había gestado desde 1976 para adelante. También nos quieren confundir con esto. Avancemos un poco y veamos que nuestro país hacía muchos años que despreciaba ser parte de Latinoamérica, siempre primaba la mirada europeizante y hasta las relaciones carnales con los EEUU. Relaciones carnales, donde jugábamos el rol del débil, del sometido, casi del sodomizado. Néstor apostó a las relaciones con nuestros países hermanos, a la construcción de la Patria Grande, el sueño de nuestros grandes prohombres.-
Cuando Néstor pasó a la inmortalidad, se desempeñaba como Secretario General de UNASUR, había acercado posiciones entre Venezuela y Colombia, en una situación de tensión entre ambos países que seguramente resultaba una delicia para la Secretaría de Estado norteamericana. Nunca la Argentina mantuvo mejores lazos con sus países vecinos, apostando a la región desde lo económico, pero también desde lo político, social y cultural.-
Néstor enarboló las tres banderas del Movimiento Nacional Justicialista, la Independencia Económica, la Soberanía Política y la Justicia Social, para decirlo brevemente, retomó las mejores tradiciones del peronismo y las transformó en acción. Su gobierno y el de Cristina, adaptaron las banderas a la época y fueron por más. Para lograr Independencia Económica y Soberanía Política era necesario tener un plan de gobierno elaborado en la Casa Rosada, un traje a medida, si se me permite decirlo de esta manera -algo que Néstor seguramente no usó en sus 60 años de vida- para tomar la senda de crecimiento, había que negociar la deuda externa y no seguir las recetas neoliberales del FMI. Su ministro de economía, por aquel entonces Roberto Lavagna, se mostraba incómodo de hacer una propuesta de quita, inédita en la historia mundial. Si hacemos memoria, nos daremos cuenta que en ese momento comienza a gestarse una relación cargada de tensiones, solo superadas por una negociación exitosa, pero que más tarde reaparecería.-
Ni hablar, cuando se planteó el pago de deuda con reservas del BCRA, los poderes fácticos transformaron a Martín Redrado en un prócer, que custodiaba celosamente los ahorros de los argentinos. El nombrado, forma parte del elenco de impresentables gurúes de la city porteña, que obtuvieron pingües ganancias con el festival de bonos de deuda soberana, megacanje, etc. Me parece innecesario argumentar, allende de lo dicho.-
Con disciplina fiscal, con un tipo de cambio competitivo, con desendeudamiento, con balanza comercial favorable, la Argentina tomó impulso. Millones de personas dejaron de estar a la intemperie, comenzaron a trabajar, a negociar salarios en paritarias, a aumentar la producción de bienes y servicios y sencillamente se generó un círculo virtuoso de crecimiento, mejor distribución del ingreso, mayor oportunidad para todos, mayor justicia social.-
Esto no alcanzó, entonces se profundizaron las medidas para elevar la calidad de vida del pueblo, AUH, reestatización de las AFJP, inclusión de personas al sistema jubilatorio, haberes jubilatorios más elevados, netbooks para los estudiantes secundarios, más derechos para las minorías, una sociedad más inclusiva.-
El círculo virtuoso se aceleró más con la obra pública, mayor generación de energía, más rutas y caminos, mayor inversión en Ciencia y Tecnología, hasta con la creación de un ministerio. Tuvimos desencuentros, fogoneados por las corporaciones mediáticas, quienes no ahorraron imágenes ni palabras para hacernos creer que los integrantes de la "mesa de enlace" eran los gauchos del Martín Fierro, cuando se trata de productores con alta rentabilidad que defienden sus intereses particulares, lo cual puede ser legítimo, pero sin comprender que el gobierno debe velar por el interés general. Digo legítimo, que alguien defienda su interés particular, pero si repasamos a Adam Smith -no a Karl Marx- veremos que el factor Tierra, dentro de los factores de la producción, lo segrega del resto asumiendo que el propietario de la misma es un particular, pero las condiciones climáticas, naturales, son patrimonio de todos. No me debe creer que Smith afirme esto, lo invito a corroborarlo.-
Mientras ocurría todo esto y mucho más, las corporaciones mediáticas y los políticos de la oposición trazaban paralelismos entre Néstor y el diablo. Para los medios, Néstor era lo peor que le había ocurrido a la Argentina.-
El día que murió, las imágenes hablaron por sí solas, creo que ha nacido un mito y a los señores de las corporaciones les voy a dar pésimas noticias. Los mitos son perfectos y las personas tenemos dobleces, defectos, errores. Néstor es el mito político más reciente del peronismo, después de Evita y Perón. Mientras para los medios se había muerto su peor pesadilla, para el pueblo había nacido el Néstornauta. Su mayor legado es haber mostrado que se pueden correr los límites de lo posible, que es necesario mantener las banderas siempre en alto, que no debemos renunciar a nuestras convicciones, que hay que trabajar incansablemente para lograr lo necesario. Néstor era un indispensable, dijo Estela de Carlotto. Néstor nos dejó aquel día triste, mientras despedía a la censista de mi casa, pero no nos abandonó. Nos queda Cristina, su heredera política. Néstor Carlos Kirchner vive en su pueblo, demasiado para haber sido solamente un hombre de carne y hueso.-

2 comentarios:

  1. Guille: tu posteo no me provoca completarlo, marca hitos -si bien subjetivos, innegables- y, encima escrito por un peronista y de mi edad.
    No lo hubiese descripto tan diferente, posta. A lo sumo, por la metodología de contexto quizás habría puesto "la batalla de Néstor era contra la Argentina que se había gestado DESDE EL 68 en adelante" tirando pocas líneas sobre la AAA y los CdeO setentistas. Pero claro, así me va... los posteos terminan kilométricos.

    Un abrazo, compañero.

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  2. Comparto y me siento identificado con todo lo que relatás. Recuerdo vívidamente ese 25 de mayo de 2003 y ese discurso magnífico que, aunque expresado con la dificultad de su diccion imperfecta, expresaba una unidad ideológica clara y novedosa, en el sentido de que por primera vez escuchaba a un Presidente enarbolar esas banderas. Yo ya le creía y lo voté convencido.

    Un abrazo.

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